La escena automotriz en Colombia ha dejado de ser un tablero de marcas tradicionales para convertirse en un campo de batalla tecnológico donde el kilovatio-hora es la nueva moneda de cambio. El evento de hoy en Bogotá al cual fuimos invitados como prensa, no fue simplemente el lanzamiento de una marca más; representó el regreso formal, con propiedad y un respaldo industrial de peso, de un actor que ya no es aquel fabricante de carros económicos de hace una década. Geely vuelve a Colombia de la mano del Grupo Vardí, y lo hace con una declaración de intenciones clara: dominar la transición energética mediante un portafolio que ataca simultáneamente el segmento de entrada, el familiar y el de largo aliento. Este movimiento no es menor, pues ocurre mientras la marca ostenta el título del grupo automotor chino con mayores ventas globales en el primer trimestre de 2026.

Para entender el peso de este lanzamiento, es necesario mirar el contexto local. Colombia atraviesa un momento de presión en las ventas de vehículos nuevos debido a la inflación y las tasas de interés, pero paradójicamente, el nicho de los eléctricos e híbridos es el único que muestra una resistencia notable. Geely ha sabido leer esta coyuntura. Con más de 350 unidades comercializadas antes de su inauguración oficial, la marca ya ha validado que el consumidor colombiano está ávido de opciones que equilibren la tecnología de punta con un precio que no resulte prohibitivo. La estrategia de aterrizaje se apoya en una infraestructura que muchos competidores nuevos envidiarían: una red de 12 talleres exclusivos y el respaldo de más de 40 centros de mecánica de Vardí, lo que despeja la duda principal de cualquier comprador de marcas emergentes: el servicio posventa.

Analizando el portafolio presentado, el Geely EX2 se perfila como el caballo de Troya para la movilidad urbana. Con un precio de entrada de $75.990.000, este hatchback no solo compite con otros eléctricos, sino que se mete directamente en el terreno de los vehículos de combustión tradicionales de marcas masivas. Lo interesante del EX2 no es solo su autonomía de hasta 395 km (ciclo NEDC), sino su arquitectura interna. Ofrecer seis airbags y un centro multimedia de 14,6 pulgadas en este rango de precio redefine lo que el usuario debe esperar por su dinero. No es un “carro de juguete” para la ciudad; es un vehículo con 114 caballos de potencia que se siente robusto y que introduce elementos prácticos como el maletero delantero de 70 litros, una rareza en este segmento que maximiza la utilidad de no tener un motor térmico.

Un escalón más arriba, el Geely EX5 representa la madurez de la marca en el segmento de los SUV compactos eléctricos. Aquí la apuesta es por la habitabilidad y el rendimiento. Con 215 hp y una batería de 60,2 kWh, este modelo ofrece una autonomía que roza los 500 km, lo que lo saca del uso estrictamente citadino para permitir escapadas de fin de semana con total confianza. La inclusión de la tecnología Vehicle to Load (V2L) es un insight tecnológico valioso: el carro deja de ser solo un medio de transporte para convertirse en una fuente de energía móvil para dispositivos externos. Sin embargo, el verdadero diferenciador frente a su competencia directa es el espacio interior, gracias a una distancia entre ejes de 2,75 metros que supera el estándar de su categoría, permitiendo un confort de marcha superior para familias.

Para quienes aún miran con recelo la infraestructura de carga nacional, el Starray EM-i es la respuesta técnica más sofisticada de este lanzamiento. Como híbrido enchufable (PHEV), logra lo mejor de dos mundos: una autonomía 100% eléctrica de 105 km para el día a día urbano y un alcance combinado de hasta 1.000 km para viajes largos. Este modelo no es simplemente un SUV con dos motores; es una plataforma de alta eficiencia donde el motor eléctrico de 215 hp lleva la voz cantante, dejando al motor de combustión un papel de soporte y generación. El sistema de sonido Flyme Sound de 16 parlantes en su versión Max es un ejemplo de cómo Geely está utilizando el lujo sensorial para diferenciarse en un mercado saturado de plásticos rígidos y sistemas de audio genéricos.
Al comparar estas opciones con el mercado actual, Geely se sitúa en una posición agresiva frente a líderes establecidos como BYD. Mientras que el BYD Seagull ha sido el referente de entrada, el EX2 de Geely ofrece una propuesta competitiva por un precio similar. En el terreno de los PHEV, el Starray EM-i entra a pelear directamente con el BYD Song Plus DM-i, ofreciendo una autonomía eléctrica similar y una estética que se siente vanguardista y menos conservadora. La gran ventaja competitiva de Geely hoy no es solo el producto, sino la alianza con Sufi de Bancolombia para facilitar el acceso financiero, un factor crítico en un país donde la capacidad de crédito define el éxito de una marca.

No obstante, esta propuesta no está exenta de desafíos. Como reto principal, Geely debe luchar contra el estigma del pasado. Aunque hoy es dueña de Volvo y Lotus, muchos colombianos aún recuerdan los modelos sencillos de hace 15 años. Cambiar esa percepción requiere que la promesa de los 12 talleres exclusivos se cumpla sin fisuras desde el primer día. Además, aunque las autonomías bajo ciclo NEDC son generosas en el papel, en la topografía colombiana con sus ascensos constantes, el usuario real debe esperar cifras un 20% o 30% menores, algo que el comprador debe tener claro para no frustrar su experiencia.
¿Para quién es esta nueva era de Geely? Es ideal para el usuario tecnológico que valora el diseño minimalista y la conectividad total, y para aquel que busca maximizar el valor de su inversión en términos de seguridad activa (ADAS). No es, por ahora, para el comprador ultraconservador que se siente inseguro si no ve un concesionario en cada esquina de cada pueblo de Colombia, ya que aunque la expansión es ambiciosa, la red inicial se concentra en las ciudades principales.

La recomendación final es clara: Geely ha pasado de ser un fabricante que “seguía” tendencias a ser uno que las dicta. Si usted está considerando un vehículo eléctrico por debajo de los 100 millones, el EX2 es hoy la compra más racional del mercado por su relación costo-seguridad. Si su presupuesto permite llegar a los 140 millones y necesita la versatilidad de viajar sin planificar estaciones de carga, el Starray EM-i ofrece una sofisticación mecánica que justifica cada peso frente a sus rivales directos. La presencia de Grupo Vardí es el sello de garantía que le faltaba a Geely para ser tomada en serio; ya no se trata de una aventura importada, sino de una operación con cimientos sólidos que proyecta duplicar sus metas de ventas para este mismo año. La decisión de compra hoy debe basarse en el respaldo y la tecnología, y en ambos frentes, el Geely de 2026 ha puesto la vara muy alta.
Recuerda seguirnos en redes sociales, somos Top Drive 360.